Cancha marcada y raros movimientos nuevos
Por MARISA ALVAREZ
"El plan de marcar la cancha existe. Se definió en una reunión de la que participaron varios diputados y senadores del Frente para la Victoria y del PJ y algún radical. La idea es sancionar, en los próximos cuatro meses, 'con total autonomía' (léase, con independencia de lo que opinen en la Casa Rosada y el candidato a gobernador del oficialismo, Daniel Scioli), varias leyes de alto impacto político e institucional, que muestren el 'poder real' de la Legislatura. Se combinan en las motivaciones profundas del plan varios factores, pero la de mayor peso tendría que ver con el incierto destino político de algunos de los legisladores cuyos mandatos vencen a fin de año y con el rol, en el futuro manejo de las Cámaras, de los que se quedarán en el Palacio dos años más". La admisión pertenece a calificadas fuentes de la Legislatura y fue ratificada por una alta y reservada fuente del gobierno de Felipe Solá. En ambos casos se señaló que en ese paquete de eventuales leyes "hay de todo", normas importantes y/o urgentes, otras francamente controvertidas y algunas sólo entendibles como demostraciones de fuerza. Y que, en el marco del proceso en ciernes de definición de candidaturas y de reorganización del esquema de poder en el oficialismo provincial, los destinatarios obvios de la marcada de cancha son la Rosada y Scioli. La "autonomía" de estas movidas, por lo demás, alcanza a la Gobernación, al margen de que el plan ya se puso -de hecho- en marcha y haya debutado con un proyecto presentado e impulsado por Felipe Solá, la reducción del número de miembros de la Suprema Corte provincial. Una semana pasó entre que esa iniciativa ingresó a la Legislatura y salió de allí sancionada, velocidad escasamente compatible con la trascendencia de la medida, más allá de que, en principio, aparezca como una decisión positiva. En el medio, Scioli dijo públicamente que se trataba de una iniciativa "interesante" que merecía "ser estudiada". Pero el achique de la Corte se sancionó sin haber sido estudiado siquiera en una comisión del Palacio y sin que los legisladores peronistas y del FpV lo "conversaran" con sus referentes.
UNA MOVIDA QUE SE COMPLICO
Apenas unos días después, el impulso al juicio político al Fiscal de Estado de la Provincia, Ricardo Szelagowski, esta vez directamente promovido desde el seno del bloque de diputados del FpV, surgió con el mismo objetivo de trámite veloz, con promesas de apoyo desde la bancada del PJ y nuevamente sin consultas a conducciones ni "referencias". En esa ocasión, sin embargo, la reacción de Scioli, a través de voceros, fue inmediata y definitivamente más dura, advirtiendo en público su rechazo, mientras la Casa Rosada cursaba mensajes negativos de manera reservada. Algunos diputados kirchneristas no habrían abandonado, sin embargo, el objetivo, al punto de que el titular de esa bancada, el Chino Navarro, habría recibido en la última semana desde un despacho cercano a la Presidencia de la Nación la reiteración de una "sugerencia": abortar la "movida Fiscal de Estado".
UN PROYECTO COMPLEJO
Para algunos observadores resultó imposible, entonces, despegar de ese contexto la sorpresiva decisión de los diputados del oficialismo de impulsar esta última semana un proyecto de ley promovido en rigor por un radical, Julio Alfonsín, el que establece la división del partido de Chascomús para crear el municipio de Lezama, que tendría, de concretarse, unos 4.800 habitantes.La cuestión, en rigor, es compleja. El planteo autonomista de la gente de Lezama, para empezar, lleva más de un siglo de lucha permanente y merece, por lo menos, ser considerado a fondo y llegar a una decisión final. Y está claro que algunos diputados, de distintas fuerzas, venían trabajando en ese proyecto independentista desde hacía años, convencidos de su viabilidad y su "justicia". A ellos no se les puede reprochar, entonces, que hayan aprovechado una "ventana" para avanzar. Pero fue a todas luces sorpresiva, y no producto de maduración alguna, la decisión de las conducciones de todos los bloques -en particular del FpV, que tiene la llave para que los proyectos lleguen al recinto y se aprueben o no-, con excepción de la radical que se opuso, de aprobar, como lo hicieron en la sesión del miércoles pasado, la iniciativa.
CAUSAS NOBLES Y APURONES
Lo resumió bien un diputado kirchnerista. "Causas nobles hay muchas, pero muy pocas llevan a los legisladores a levantarse un buen día y dedicarles diez horas de negociación sin respiro para convertirlas en realidad". En este caso no sólo no hubo consultas de los legisladores del PJ y el FpV a sus referentes provinciales o nacionales, sino que, enterado de la movida, el gobernador Solá le hizo saber al presidente de la Cámara baja, Ismael Passaglia -un hombre de su confianza-, sus objeciones a la celeridad que, repentinamente, se le quería imprimir a la ley. Su opinión no fue considerada. Pero el nudo de la cuestión es que, de la noche a la mañana, se decidió cortar el trámite que el proyecto venía siguiendo y llevarlo al recinto de un día para el otro y aprobarlo cuando aún faltaban que se expidieran las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto. No es necesario explicar aquí la importancia que tienen los dictámenes de esas comisiones para producir reformas en el esquema geopolítico de la Provincia y para poner a andar a una nueva comuna. Por lo demás, hasta donde se sabe no hubo reuniones con la gente de la ciudad cabecera de Chascomús, que se opone a la escisión, ni fueron atendidas sus razones. Y no es un tema menor que el de Lezama diste de ser el único proyecto autonómico en la Provincia. Hay medio centenar de iniciativas de ese tipo esperando tratamiento en la Legislatura y bastante más lógico pareció el criterio que avanzó el año pasado, cuando se trabajó en la creación de una comisión que se dedicara a estudiar a fondo el conjunto y cada uno de esos intentos y tomara decisiones sobre los casos puntuales desde una visión integral de la problemática y de la constitución geopolítica de la Provincia.
El Dia
Por MARISA ALVAREZ
"El plan de marcar la cancha existe. Se definió en una reunión de la que participaron varios diputados y senadores del Frente para la Victoria y del PJ y algún radical. La idea es sancionar, en los próximos cuatro meses, 'con total autonomía' (léase, con independencia de lo que opinen en la Casa Rosada y el candidato a gobernador del oficialismo, Daniel Scioli), varias leyes de alto impacto político e institucional, que muestren el 'poder real' de la Legislatura. Se combinan en las motivaciones profundas del plan varios factores, pero la de mayor peso tendría que ver con el incierto destino político de algunos de los legisladores cuyos mandatos vencen a fin de año y con el rol, en el futuro manejo de las Cámaras, de los que se quedarán en el Palacio dos años más". La admisión pertenece a calificadas fuentes de la Legislatura y fue ratificada por una alta y reservada fuente del gobierno de Felipe Solá. En ambos casos se señaló que en ese paquete de eventuales leyes "hay de todo", normas importantes y/o urgentes, otras francamente controvertidas y algunas sólo entendibles como demostraciones de fuerza. Y que, en el marco del proceso en ciernes de definición de candidaturas y de reorganización del esquema de poder en el oficialismo provincial, los destinatarios obvios de la marcada de cancha son la Rosada y Scioli. La "autonomía" de estas movidas, por lo demás, alcanza a la Gobernación, al margen de que el plan ya se puso -de hecho- en marcha y haya debutado con un proyecto presentado e impulsado por Felipe Solá, la reducción del número de miembros de la Suprema Corte provincial. Una semana pasó entre que esa iniciativa ingresó a la Legislatura y salió de allí sancionada, velocidad escasamente compatible con la trascendencia de la medida, más allá de que, en principio, aparezca como una decisión positiva. En el medio, Scioli dijo públicamente que se trataba de una iniciativa "interesante" que merecía "ser estudiada". Pero el achique de la Corte se sancionó sin haber sido estudiado siquiera en una comisión del Palacio y sin que los legisladores peronistas y del FpV lo "conversaran" con sus referentes.
UNA MOVIDA QUE SE COMPLICO
Apenas unos días después, el impulso al juicio político al Fiscal de Estado de la Provincia, Ricardo Szelagowski, esta vez directamente promovido desde el seno del bloque de diputados del FpV, surgió con el mismo objetivo de trámite veloz, con promesas de apoyo desde la bancada del PJ y nuevamente sin consultas a conducciones ni "referencias". En esa ocasión, sin embargo, la reacción de Scioli, a través de voceros, fue inmediata y definitivamente más dura, advirtiendo en público su rechazo, mientras la Casa Rosada cursaba mensajes negativos de manera reservada. Algunos diputados kirchneristas no habrían abandonado, sin embargo, el objetivo, al punto de que el titular de esa bancada, el Chino Navarro, habría recibido en la última semana desde un despacho cercano a la Presidencia de la Nación la reiteración de una "sugerencia": abortar la "movida Fiscal de Estado".
UN PROYECTO COMPLEJO
Para algunos observadores resultó imposible, entonces, despegar de ese contexto la sorpresiva decisión de los diputados del oficialismo de impulsar esta última semana un proyecto de ley promovido en rigor por un radical, Julio Alfonsín, el que establece la división del partido de Chascomús para crear el municipio de Lezama, que tendría, de concretarse, unos 4.800 habitantes.La cuestión, en rigor, es compleja. El planteo autonomista de la gente de Lezama, para empezar, lleva más de un siglo de lucha permanente y merece, por lo menos, ser considerado a fondo y llegar a una decisión final. Y está claro que algunos diputados, de distintas fuerzas, venían trabajando en ese proyecto independentista desde hacía años, convencidos de su viabilidad y su "justicia". A ellos no se les puede reprochar, entonces, que hayan aprovechado una "ventana" para avanzar. Pero fue a todas luces sorpresiva, y no producto de maduración alguna, la decisión de las conducciones de todos los bloques -en particular del FpV, que tiene la llave para que los proyectos lleguen al recinto y se aprueben o no-, con excepción de la radical que se opuso, de aprobar, como lo hicieron en la sesión del miércoles pasado, la iniciativa.
CAUSAS NOBLES Y APURONES
Lo resumió bien un diputado kirchnerista. "Causas nobles hay muchas, pero muy pocas llevan a los legisladores a levantarse un buen día y dedicarles diez horas de negociación sin respiro para convertirlas en realidad". En este caso no sólo no hubo consultas de los legisladores del PJ y el FpV a sus referentes provinciales o nacionales, sino que, enterado de la movida, el gobernador Solá le hizo saber al presidente de la Cámara baja, Ismael Passaglia -un hombre de su confianza-, sus objeciones a la celeridad que, repentinamente, se le quería imprimir a la ley. Su opinión no fue considerada. Pero el nudo de la cuestión es que, de la noche a la mañana, se decidió cortar el trámite que el proyecto venía siguiendo y llevarlo al recinto de un día para el otro y aprobarlo cuando aún faltaban que se expidieran las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto. No es necesario explicar aquí la importancia que tienen los dictámenes de esas comisiones para producir reformas en el esquema geopolítico de la Provincia y para poner a andar a una nueva comuna. Por lo demás, hasta donde se sabe no hubo reuniones con la gente de la ciudad cabecera de Chascomús, que se opone a la escisión, ni fueron atendidas sus razones. Y no es un tema menor que el de Lezama diste de ser el único proyecto autonómico en la Provincia. Hay medio centenar de iniciativas de ese tipo esperando tratamiento en la Legislatura y bastante más lógico pareció el criterio que avanzó el año pasado, cuando se trabajó en la creación de una comisión que se dedicara a estudiar a fondo el conjunto y cada uno de esos intentos y tomara decisiones sobre los casos puntuales desde una visión integral de la problemática y de la constitución geopolítica de la Provincia.
El Dia


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